En Belmonte, el “monte de guerra” más probable que el “bello monte” sobresale sobremanera la torre de su iglesia parroquial dedicado a San Pedro que rivaliza con la bella torre del homenaje del que fuera su gran castillo, línea divisoria de los antiguos reinos de Castilla y León.

El castillo, monumento histórico-artístico desde 1931, fue construido a finales del siglo XV y principios del XVI bajo el poder de don Juan Manuel de Nájera, sería Belmonte y fundado por Don Juan Manuel de Villena, primer caballero del que se le concedió el Toscón de Cero. 

Pasó luego a propiedad de los Manrique que, siendo el primer marqués de Belmonte don Jaime Manuel Manrique de Cárdenas, cuyo título fue concedido por Felipe IV. Más tarde fue propiedad del conde de Oñate y después del marqués de Montealegre, señor al mismo tiempo de Meneses y Belmonte. Finalmente fue cedido, terminando por pasar a ser propiedad de unos vecinos de la localidad y posteriormente a la familia Fontaneda.

Del castillo sólo se conserva, en relativo buen estado, la torre del homenaje y algunos lienzos de la muralla junto a la puerta, flanqueada ésta por un pequeño torreón cilíndrico.

La esbelta torre lleva sus esquinas guarnecidas por cuatro cubos, rematados todos de la misma suerte que la parte inferior de los matacanes, es decir, con canecillos dóricos. Estas garitas llevan interiormente una escalera de caracol sin pilar central y por ellas se accedía a lo más alto de la defensa. Los adarves se rematan por almenas triples coronadas por bolas. Es de señalar, una de sus fachadas, el airoso balcón apoyado sobre una repisa decreciente de gusto renacentista, lleva vano de medio punto con frontis de estilo plateresco.

Su iglesia parroquial, dedicada a San Pelayo, está construida a base de piedra y ladrillo y data del siglo XIII aunque con reformas en el siglo XVIII. El prebisterio está representado por un retablo mayor rococó con varias esculturas; del mismo estilo es el de la Epístola, mientras que el del Evangelio es neoclásico con diversas esculturas del siglo XVIII.

Parece que en el siglo XVII dispuso Belmonte de unos 4000 habitantes, pero en 1850 tenía 115, en 1900 disponía de 206, en 1930 de 200, en 1960 de 117 y en 2005 de tan solo 34.